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15 de Junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Reflexiones

 

 

   En Colombia importantes eventos conmemorativos. En Medellín, se presentó campaña de comunicación que invita a la ciudadanía a reconocer los derechos de las Personas Mayores.

   El lema escogido por Naciones Unidas para este 2017: Entendiendo y acabando con el abuso financiero hacia  las Personas Mayores: Un asunto de Derechos Humanos”. 

Música para disfrutar

Escrito por co.ivoox.com/es/music-only. Publicado en Reflexiones

   
   
Música para disfrutar en tu hogar, en la oficina, en el trabajo, en el vehículo. 112 temas de inteligencia Solo música 112 de Inteligencia Emocional, Musicoterapia, Biomúsica, la atención, la relajación, la curación, la Nueva Era, Yoga, Zen.

   Los artistas que aparecen en esta ocasión son Bryan Garrigan, David Clavijo, Michael Mead, Black Dawn, Jorge de Oro, y otros.

   ENLAZA AQUÍ EN co.ivoox.com/es/music-only

¿Cómo se roban las elecciones en Colombia?

Escrito por Misión de Observación Electoral - MOE. . Publicado en Reflexiones

   ¿Cómo se roban las elecciones en Colombia? Ingrese AQUÍ y sepa cómo. Video. 

   El voto debe ser libre, pero algunos actores políticos no lo tienen del todo claro e insisten en incurrir prácticas que, de una u otra manera, alteran los resultados electorales. En esta oportunidad, nos unimos a la tarea de la Misión de Observación Electoral –MOE- Colombia, y queremos contarles cómo actúan las mafias del voto en Colombia y cómo detenerlas.

   Video sobre Cómo se roban las elecciones en Colombia. CORRA LA VOZ.

Vieja historia y nuevo experimento contra la vejez

Escrito por LAS2ORILLAS.CO . Publicado en Reflexiones

   Por: Pedro Rovetto   En las2orillas.co    

    Se me están olvidando las cosas. Anoche no podía dormir pensando en eso. En las clases y las conversaciones no acuden a mi lengua nombres y fechas que hace unos pocos años manejaba con presteza.

   Un día insistía a los estudiantes que todo médico debe memorizar el primer aforismo de Hipócrates (“El arte es largo, la vida corta, la ocasión efímera, el experimento peligroso, la decisión difícil”). Uno de ellos particularmente escéptico y osado como debe ser todo buen estudiante me preguntó: “¿Usted se lo sabe, profesor?”  Y en ese momento no pude repetir el texto para ellos, ¡qué vergüenza!

   “Eso nos pasa a todos” es el consuelo más frecuente que nos ofrecen los amigos pero yo no quiero pertenecer a una multitud de viejitos confusos.  Anoche después del largo insomnio llegué a la conclusión que el pasado se  nos vuelve poco a poco una informe masa de cosas que olvidamos o recordamos mal quizás para irlas perdiendo sin gran remordimiento.

   Pero investigaciones publicadas en los últimos dos años muestran cómo si conectamos ratones viejos a otros jóvenes por medio de sus vasos y su sangre mejora su memoria y rejuvenecen. Curiosamente esta es una vieja historia aunque el experimento parezca nuevo.

   Muchas culturas y medicinas han propuesto la sangre nueva o joven como remedio para muchas cosas. Los ganaderos del toro de lidia hablan algunas veces de “refrescar” la sangre de la línea o la cabaña. Pero he escuchado alguna conversación de criadores de toro y todo eso no pasa de ser una confusa mezcla de mitos, seudociencia y muy poca genética. 

   Ahora, el primer testimonio histórico del uso médico de sangre joven como terapia debe haber tenido como testigo en 1492 al legendario papa malo Alejandro VI, Rodrigo de Borja, cuyo signo heráldico era precisamente el toro. Pienso esto porque Rodrigo reemplazó con trampas y sobornos en el trono papal a Inocencio VIII quien murió luego de recibir la sangre de tres niños como tratamiento médico in extremis.

   No debe extrañarnos la historia pues son los oscuros años de la Iglesia romana más corrupta, supersticiosa y antievangélica. A todo católico nos avergüenza tanto como nos enorgullece el papa Francisco.  Se cuenta en el Diario de cosas romanas (Diaria Rerum Romanarum, hacia 1500) del humanista Stefano Infessura que por sugerencia de un médico judío (todos los buenos lo eran en aquella época) se tomó la sangre de tres niños (pueri) a quienes se había prometido un ducado para darla al pontífice por la boca durante su agonía.

   El papa murió, los niños murieron y el médico se escapó (aufugit). No hay mucho de nuevo en esa historia pero los textos siempre la citan como el primer intento fallido de transfusión de sangre. En realidad no lo es pues la sangre se suministró oralmente, no se conocía la circulación y los primeros intentos reales de transfusión se hicieron tres siglos después. Pero la idea que la sangre joven sana y rejuvenece estaba allí.

   Todavía hoy muchas personas piensan que ingerir sangre es beneficioso. Este año se transmitió por televisión y se reportó en la prensa la crónica de un periodista británico titulada “¿Por qué yo como mi sangre?”. Se hace una revisión rápida de los viejos mitos de comer sangre coagulada o beberla fresca como Drácula y la condesa húngara Bathory. Esta última se dice que sacrificó 650 vírgenes para mantenerse joven. 

      LEA COMPLETO AQUÍ EN LAS2ORILLAS.CO   

Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco

Escrito por Ángeles Caso. La Vanguardia. . Publicado en Reflexiones

   Por la periodista Ángeles Caso.  

   Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

   Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito ni el poder ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

    Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

    Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

   También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

   Publicado en La Vanguardia.  

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