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SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Editorial

SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

   Empezamos esta vez por expresar nuestros respetos por los colombianos y colombianas que, desde la explicable indignación o el dolor, o la natural falta de información, consideran no votar el Sí a la pregunta del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y del  duradera, que pactaron el pasado 24 de agosto el Gobierno Nacional y las Farc en La Habana.

La vejez en la Comisión de la Verdad

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Editorial

   De Acarreos y Trasteos. Nota del director, Héctor Tabares Ortiz.

   En Colombia el Gobierno y el grupo alzado en armas  Farc, “han alcanzado un acuerdo para que se ponga en marcha, una vez firmado el Acuerdo Final, a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición”(1). Y las personas mayores víctimas tendrán que desempeñar un papel central en ese proceso, porque ah bastante que conocen de la guerra en Colombia y de intentos de reconciliación.

   Esperamos que esta vez no se las invisibilice, tal como ha sucedido en las conversaciones de La Habana, donde no hay una representación puntual de los viejos y viejas, población que ha tenido una historia dolorosa en ese conflicto interno que ya envejeció también. A 2015 cumplió 67 años, contados solo desde el 9 de abril de 1948 cuando mataron al líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

   El acuerdo establece que esa Comisión durará tres años “incluyendo la elaboración del informe final” y “contará con 6 seis meses para preparar todo lo necesario para su funcionamiento”. La integrarán once personas elegidas por un comité de escogencia. [A su vez] este comité estará compuesto por 9 integrantes. El Gobierno y las FARC-EP, de común acuerdo, seleccionarán a través del mecanismo que [definan] 6 de los/as integrantes del comité de escogencia. Los/as 3 integrantes restantes serán los/as delegados/as de 3 personas u organizaciones que [acuerden] en la Mesa” (2). En la Comisión podrá haber hasta tres extranjeros y el presidente será escogido no por sus miembros, sino “de común acuerdo” entre el Gobierno y las Farc.

   Como estamos seguros de que entre ese amplio abanico va a haber más de una persona mayor, esperamos que en algún momento se agenden para escuchar el testimonio de un grupo de colombianos y colombianas mayores víctimas que tienen mucho por contar, sobre todo desde el campo rural.

   Funciones de la Comisión

   Sus funciones serán “en primer lugar, contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido  y ofrecer una explicación amplia de la complejidad del conflicto, de tal forma que se promueva un entendimiento compartido en la sociedad, en especial de los aspectos menos conocidos del conflicto”.

   Del viejo conflicto hay millares de mayores víctimas que han sido testigos mudos hasta ahora. Se parte de que a septiembre de 2014 en Colombia se reportaron 6,8 millones de víctimas, según cifras de la Red Nacional de Información-RNI. De estas, 649.103 son mayores de 60 años, es decir, el 9% de la población afectada por hechos de violencia relacionados con dicho conflicto.

   Vejez vulnerable

   Expertos como el médico geriatra Robinson Cuadros Cuadros han llamado la atención, acerca de que las personas mayores víctimas del conflicto armado presentan mayor vulnerabilidad; además del daño material y psicológico que han sufrido por la violencia, son discriminadas a la hora de buscar empleo o alguna  preparación para el trabajo; eso sin contar con la atención en salud que se les brinda sin enfoque diferencial de acuerdo con sus determinantes sociales.

   “En segundo lugar, la Comisión deberá promover y contribuir al reconocimiento... de las víctimas; el reconocimiento voluntario de responsabilidades individuales y colectivas por parte de todos quienes de manera directa o indirecta participaron en el conflicto como una contribución a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición”.

   El país tendrá que escuchar la verdad sobre lo que ocurrió de la voz de muchos victimarios ya de edad avanzada vivos, situados en todos los bandos en conflicto, protagonistas por acción u omisión de masacres, asesinatos selectivos, desapariciones forzadas, torturas, despojos de tierras y desplazamientos forzados, entre otros crímenes.

   “Y en tercer lugar, la Comisión deberá promover la convivencia en los territorios”. Esta tarea la han cumplido muy bien por todo lo que les han sufrido  las personas mayores, sobre todo las víctimas rurales, que tienen la suficiente autoridad para propiciar escenarios como agentes de cambio frente a la construcción de paz en sus comunidades. Necesitamos que los viejos y viejas nos cuenten cómo afrontaron los múltiples obstáculos que se les presentaron: por qué fueron blanco de la violencia en sus ciudades o regiones; cómo elaboraron el duelo, si lo elaboraron y cómo sobrevivieron a aquella, los que todavía viven para contarlo; cómo han venido reconstruyendo sus vidas y las de sus familias. Lo pensamos desde lo económico, familiar, social y personal.

   En lo rural

   El mismo médico Robinson Cuadros ha tocado un tema también coyuntural: “En el escenario del post conflicto, las personas mayores activas serán las protagonistas de la reconquista del campo colombiano, dado que a los jóvenes poco o nada les interesa volver a las labores agrícolas, mientras que a las personas mayores su amor por “la tierrita” los hace abrigar la esperanza de retornar a la parcela”.

   Desde el periódico Asuntos Mayores celebraríamos que en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición tenga asiento la vejez, sobre todo para que nos digan si ven viable la resolución y el fin del conflicto; y si hay manera civilista de pensar en una reconciliación y perdón, que sin duda la hay, en una posible transición hacia la verdadera paz para todos, todos.

  1. La Comisión que llegará a enriquecer sin duda los ejercicios de verdad en el país, hechos desde múltiples escenarios e instituciones, entre ellos los informes realizados por el Centro Nacional de Memoria Histórica, de los cuales resaltamos el ¡Basta Ya!.
  2. Esos horrendos “los/as” son del original.

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Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Editorial

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Sin miedo, mi VOTO será porque la paz y el postconflicto tengan rostro de mujer

Escrito por Héctor Tabares - Director-Editor Asuntos Mayores. Publicado en Editorial

   No tengo miedo, saldré a votar este domingo para presidente de Colombia; sesenta años de vida en un país en guerra te vuelven un ser curtido, que no se deja obnubilar por las ráfagas de insultos, amenazas y promesas de los candidatos que a la larga no van a cumplir, no pueden cumplir, no los dejarán cumplir. Ni Santos ni Clara ni Peñalosa ni ´Z-uribe´ ni Martha Lucía, de llegar a la primera magistratura de la nación para el período 2014-2018, podrán cumplir todo lo que prometen: lo estructural en el ordenamiento del Estado ya está determinado desde los escenarios extranjeros.

   Y como sin duda el candidato-presidente Juan Manuel Santos va a pasar a la segunda ronda de junio próximo, mi voto este domingo va a ser por Enrique Peñalosa y su fórmula vicepresidencial, Isabel Segovia, porque como creo en que las conversaciones del gobierno con las FARC en La Habana, van a llegar a un buen acuerdo –gane quien gane la presidencia-, en el postconflicto en el Palacio de Nariño debe haber un rostro de mujer, para mi caso, al menos en la vicepresidencia.  

   ¿Por qué?

   La mujer y sus hijos son los que más han sufrido los rigores del conflicto, y estamos seguros de que la larga y difícil tarea de la construcción de la paz recaerá en las mujeres en casas, ranchos, veredas de campos y calles en ciudades, en alcobas, oficinas, escuelas, hospitales, conventos, cultivos y fábricas, en teatros, escenarios deportivos, salones comunales y, por supuesto, en los medios de comunicación y en las iglesias. 

   Lo creemos porque las mujeres, sobre todo las colombianas de carne y hueso, saben desde hace bastante tiempo idear, liderar y convocar a todos los colombianos y colombianas para construir caminos de reconciliación, e incluso para convencer valientemente con palabras y argumentos a quienes insistan en la confrontación arremetiendo con discursos o alzando fusiles, para que sumen y multipliquen vez de restar y dividir, si se quiere ganar para el progreso.

   Pero sobre todo, porque las mujeres en todas las clases sociales, saben más que los hombres si hay mercado o no en la cocina o si se tiene dinero en el bolsillo para llevar a los hijos al médico o para mandarlos a estudiar.

   Por eso, sin miedo, mi voto será porque la paz y el postconflicto tengan rostro de mujer.

Otro caso para copiar: trabajos sociales en geriátricos para las personas mayores condenadas en prisión

Escrito por Héctor Tabares O. Director-Editor Asuntos Mayores. Publicado en Editorial

   Por Héctor Tabares O. Director - Editor Asuntos Mayores.

A raíz del caso del expremier italiano Silvio Berlusconi, quien paga su condena por fraude haciendo labor comunitaria en un hogar geriátrico de Milán, en lugar de arresto domiciliario.

   En un país como Colombia, donde muchas cosas se copian, debería implantarse -al menos ensayarse, en el país del ensayo- la decisión de un tribunal italiano de obligar al expremier italiano, Silvio Berlusconi, a desarrollar trabajos sociales en un hogar geriátrico, el año de cárcel al que fue condenado y que la ley le exime de cumplir por su edad: 77 años.

   La pena inicial era de cuatro años, pero se le rebajó a uno, al cual se le restaron ya 45 días por los siete meses transcurridos desde que se emitió la condena. Berlusconi fue condenado en el marco del caso Mediaset, relativo a irregularidades en la compra de derechos de televisión de su canal.

   El hombre deberá cuidar a ancianos y personas en discapacidad en el hogar Cesano Boscone de la Fundación Sagrada Familia, que atiende a más de 2.000 personas. La sentencia le obliga a realizar estos trabajos sociales "al menos un día a la semana y no menos de cuatro horas", informó la agencia EFE. La Fundación está en la localidad de Cesano Boscone, en la provincia de Milán, muy cerca de Arcore, donde Berlusconi tiene una casa.

   Según la prensa local, todavía se desconoce qué trabajo específico realizará Berlusconi en el hogar de ancianos.

   En Colombia

    De copiarse en Colombia la decisión del tribunal italiano, con la gran mayoría de las 1.632 personas mayores condenadas en cárceles - entre ellas 27 sindicadas con más de 80 años y cuatro sindicadas con más de 90 años- se lograría uno de los objetivos más importanates del sistema carcelario: procurar una efectiva reinserción social del condenado. De paso se contribuiría con la descongestión carcelaria; pero sobre todo, se colaboraría en aliviar un poco las arduas tareas del personal que trabaja en los hogares de atención a ancianos y ancianas, sobre todo con los enfermos. 

   Tareas en las que estamos seguros no se va a comprometer al señor Berlusconi, como –para señalar las menos desechadas- colaborar con el enfermero/a en el rasurado de los enfermos, alimentar a quienes no puedan hacerlo por sí mismos; hechura y arreglo de las camas, retirar los residuos sanitarios de las distintas dependencias del centro o, cuando más, realizar el aseo y limpieza de los enfermos, ayudando al paramédico cuando la situación del enfermo lo requiera.

   Y claro, si el condenado como Silvio Berlusconi incumple con su voluntariado o con las limitaciones a su movimiento, o llega a infringir cualquier norma, se le revoca el beneficio del trabajo comunitario, y se le reenvía a prisión, sin lugar a apelar la decisión del juez o de la fiscalía.

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