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¿Tengo yo un deterioro cognitivo leve?

Escrito por Médico Geriatra Robinson Cuadros Cuadros. . Publicado en Colaboradores

   Por Robinson Cuadros Cuadros (*)Médico Geriátra de la Oficina de Promoción Social del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

   Es frecuente que en la consulta diaria los pacientes, y también sus familiares, se hagan esa pregunta. De hecho se dice que más del 50% de las personas mayores refieren que en el último año han sentido disminución en su capacidad de memoria, o dicen: “para ser sinceros, ante los “despistes” y “embolates” del día a día, me pregunto: ¿Será que estoy perdiendo la memoria?”.

   Para responder este cuestionamiento es necesario aclarar varios temas en torno al gran estudio de la cognición.

   Es importante resaltar que no es normal que se pierda la memoria con la vejez, de hecho este síntoma, cuando es recurrente o altera su capacidad para desenvolverse en la cotidianidad, debe aclararse con pruebas neuropsicológicas a fin de identificar la capacidad que tenemos de recordar, reproducir, retener o conservar la información; adquirir, abstraer y utilizar los recuerdos o conocimientos recibidos, esto para diferenciar un envejecimiento normal de un envejecimiento patológico, y especificar las quejas de memoria entre trastornos emocionales, depresivos y atencionales, estados confusionales agudos, amnesia global transitoria, estados tóxicos o por causa de medicamentos. También, para descartar alteraciones de la memoria de origen orgánico (hipotiroidismo no controlado, déficit de vitamina B12, etcétera). Así mismo, porque puede ser influenciado por ciertas infecciones, en episodios de delirium y cuando nos encontramos frente a la verdadera demencia, entre otros aspectos.

   Se describe como normal en el envejecimiento, un proceso neural pausado o un procesamiento intelectual más lento y menos eficaz, con mayor tiempo de reacción sobre todo en tareas complejas; por eso en ellos es más frecuente el “lo tengo en la punta de la lengua”. De igual forma, es necesario identificar si las alteraciones evidentes se dan por causa del descenso de habilidades intelectuales por falta de práctica “desuso o falta de estímulo en su entorno afectivo”, antes de hablar de un proceso patológico.

   Aunque el Coeficiente Intelectual tiende a mantenerse a lo largo del ciclo vital, la aptitud es lo que se mide en las pruebas neuropsicológicas. En las Clínicas de Memoria, se evalúan los diferentes tipos de memoria y sus posibles alteraciones (memoria a Corto y Largo Plazo, memoria de Trabajo, la memoria Implícita o Procedimental, la Memoria Declarativa o Explícita (episódica y semántica), y la memoria prospectiva y retrospectiva. En fin, de acuerdo con la queja de memoria y lo que han observado sus cuidadores y familiares, se identificará el tipo de déficit si verdaderamente existe.

   Cuando hablamos de Deterioro Cognoscitivo, nos referimos a muchas áreas del funcionamiento cerebral, en especial a la MEMORIA, pero también se puede comprometer el lenguaje, el reconocimiento o identificación de objetos y su función, la coordinación motora, la abstracción, el juicio y raciocinio, la programación u organización, etcétera.

   Petersen y el DCL

   El gran miedo o dilema que genera el tener un Deterioro Cognitivo Leve (DCL) es que puede preceder a una clase de Demencia como el Alzheimer, por eso Ronald C. Petersen, desde 1995 definió DCL como la presencia de quejas subjetivas de memoria con correspondientes dificultades en pruebas neuropsicológicas, pero con conservación del funcionamiento cognitivo general y sin señales de alteración en el funcionamiento de las actividades de la vida diaria, que impidan una vida independiente. Es decir, la esencia del DCL es una alteración de memoria sin que exista una demencia.

   El DCL puede también tener varios perfiles, con alteraciones objetivas únicamente en la memoria o con algún otro dominio cognitivo (atención, lenguaje, funciones ejecutivas o funciones viso espaciales), o puede implicar trastornos en al menos dos dominios cognitivos. Aparentemente los amnésicos puros con menos frecuencia evolucionan a una demencia, mientras aquellos con deterioro en la memoria y en otras áreas presentan un riesgo incrementado de demencia.

   Al hablar de demencia, hablamos de una sumatoria de síntomas o signos (a esto se le llama síndrome) lentos y progresivos, que ocasionan múltiples alteraciones cognitivas conducentes a una incapacidad laboral, social o funcional, por lo general observado más por los cuidadores o familiares que por el mismo paciente.

   En la Enfermedad de Alzheimer, todos los tipos de memoria mencionados pueden verse comprometidos, algunos más que otros (como la memoria episódica y explícita) aunque su manifestación depende de múltiples variables, que incluyen las etapas de progresión de la enfermedad, la edad, el grado de escolaridad y el tipo de actividad ocupacional previa, así como la relación con otras alteraciones.

   En estados depresivos es frecuente encontrar una sobre valoración de los síntomas de pérdida de memoria y como en los trastornos de la atención, no se encuentran falsos reconocimientos o intrusiones ante las pruebas neuropsicológicas.

   Es por esto que ante la duda frente a si se tiene un deterioro cognitivo leve, no dude consultar a tiempo.

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