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SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

Escrito por Héctor Tabares Ortiz. Publicado en Bogotá – Cundinamarca

Editorial.

SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

   Empezamos esta vez por expresar nuestros respetos por los colombianos y colombianas que, desde la explicable indignación o el dolor, o la natural falta de información, consideran no votar el Sí a la pregunta del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y del  duradera, que pactaron el pasado 24 de agosto el Gobierno Nacional y las Farc en La Habana.

   Resulta imposible olvidar las atrocidades que cometieron las Farc, lo que alguna vez llevó a decir al ex vicepresidente Angelino Garzón, en España: "No podemos olvidar que algunas atrocidades cometidas por los nazis en sus campos de concentración no alcanzan a compararse con algunas de las atrocidades cometidas por la guerrilla".

   Aun así, es difícil entender por qué apoyar el No al plebiscito, partiendo de que  la terminación de la guerra con las Farc es el hecho histórico de terminar el conflicto armado más viejo de Latinoamérica, que  después de más de cuatro años de negociación les pone a fin a 52 años de una fratricida guerra responsable de más de 220 mil muertes, más de 30 mil secuestros, más de 10 mil víctimas de minas anti-persona, y más de 7 millones de desplazados.

    Es admirable el ejemplo de la escritora, editorialista, humanista y también novelista, Patricia Lara, que hizo en redes sociales una invitación a votar el Sí al Acuerdo, dadas las condiciones difíciles que rodean su vida: un tío y una prima hermana secuestrados y asesinados; dos primos hermanos secuestrados, y un primo segundo secuestrado también.

    Lo que más nos llama la atención, es que las razones que dan aquellos mediáticos enemigos del Sí al plebiscito del 2 de octubre próximo, son en su gran mayoría nacidas en la envidia de no haber sido ellos los gestores de los diálogos en La Habana; no se basan en asuntos coyunturales sino en grandes odios personales contra el presidente Santos de un lado, y del otro, dizque por las trampas  que a este le tendieron los guerrilleros de las Farc para que se les facilitara su ingreso impune a la vida democrática y política nacional.

   Se les nota a borbotones su intención de tergiversar, por decir lo menos, para  no mencionar de nuestra parte que sospechamos que tal vez tienen interés en mantener el lucrativo negocio de la guerra. Ellos saben muy bien que hasta el momento, según el rubro destinado a Defensa y Seguridad en el Presupuesto General de la Nación (PGN), el país invierte aproximadamente $22 billones anuales en este sector. Eso implica que el país ha gastado alrededor de $330 billones en los últimos 15 años. Esa cifra equivale a la producción interna de los departamentos de Atlántico, Antioquia y Cundinamarca, sumada Bogotá, durante 2015. También conocen que de acuerdo con cifras del Banco Mundial, Colombia es el país de Latinoamérica de mayor gasto militar en proporción al Producto Interno Bruto correspondiente. Para 2016 se proyecta gastar $29,1 billones para el rubro de Defensa y Policía, lo que equivale a 3,5% del PIB nacional.

   A aquellos enemigos del Sí al Acuerdo, que muchas veces fueron invitados a hacer parte de la mesa de negociación en la Habana y no aceptaron, no les importa –a muchos de los colombianos sí- que el fin del conflicto armado con las Farc no resuelva los problemas más grandes del país: desempleo, informalidad laboral, bajos ingresos, falta de vivienda, hambre, desnutrición infantil, violencia intrafamiliar, delincuencia, desigualdad, colapso del sistema de seguridad social en salud, etcétera, etcétera.

    Menos les importa que en La Habana no se hablara de los TLC que han impactado negativamente la vida y economía de los campesinos, y la producción agropecuaria nacional. Tampoco de problemas estructurales como la pobreza extrema en que viven millones de familias en las ciudades; o de la injusticia e impunidad que opera en miles y miles de casos, y que se ha impuesto en el país desde instituciones como la Fiscalía, la Procuraduría, las Cortes, el Ministerio de Justicia.

 Sin embargo, nos unimos a la invitación de la mencionada Patricia Lara: “¡Yo voy a votar sí! ¡Y los invito a que ustedes también voten por la paz! No hay más opciones”. Es decir: A la pregunta: ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera? El 2 de octubre, sugerimos a todos responder SÍ, para que se nos abra una oportunidad para empezar a reconstruir el país que les debemos dejar a nuestros hijos y nietos, donde tengan una oportunidad de vivir, progresar, amar y narrar la paz. Héctor Tabares Ortiz.

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