Bogotá – Cundinamarca | AM.org

Foro sobre derechos humanos de las personas mayores promueve Fiapam ante Parlamento Andino

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Bogotá – Cundinamarca

   

   Un nutrido foro de Sensibilización sobre protección de derechos humanos de las personas mayores en la región andina, se realizó ante el Parlamento Andino en Bogotá, organizado por la Secretaría Nacional de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas mayores - Fiapam- en Colombia, al frente de la cual se encuentra María Eugenia Torres Yali.

   El evento, presidido por la presidenta del Parlamento Andino, la boliviana Edith Mendoza Fernández, contó con la intervención de los expertos colombianos en el tema, el médico geriatra Robinson Cuadros Cuadros, presidente de la sociedad Colombiana de Gerontología y Geriatría –ACGG- y  por la socióloga Melba Lucía Riaño Torres, Asesora Delegada para la Infancia, Juventud y Vejez de la Defensoría del Pueblo de Colombia.

De izq. a der: Melba Lucia Riaño, Edith Mendoza Fernández, Robinson Cuadros.

   El geriatra Robinson Cuadros se enfocó en el contexto del envejecimiento y la vejez de la población mundial, latinoamericana y regional; y sus retos desde un enfoque de derechos. Por su parte la especialista Melba Lucia Riaño, se refirió a la importancia de la firma y ratificación de la Convención interamericana para la protección de los derechos humanos de las personas mayores en la región Andina. Así mismo, dio a conocer experiencias exitosas en  los ámbitos local y nacional de políticas públicas acerca de la vejez y el envejecimiento.

   María Eugenia Torres, de FIAPAM, señaló que el foro ante los miembros del Parlamento Andino “busca lograr mayor apoyo, impacto y participación socio política en cada país de la región, para contribuir a que  las Personas Mayores de cada país tengan la oportunidad de vivir un envejecimiento y etapa de la vejez en condiciones dignas y saludables”.

   Actualmente el secretariado territorial de FIAPAM en la región andina, adelanta un Convenio marco de cooperación interinstitucional entre ese organismo y el Parlamento Andino, firmado desde el pasado 26 de mayo en Bogotá.

                       Fiapam en Colombia durante 2016

   En desarrollo de su agenda de trabajo para 2016, Fiapam ha contemplado como prioridad y punto de partida la construcción de una ley marco para la promoción y protección de los derechos humanos de las Personas Mayores de la región. La misma, se encuentra en proceso de construcción con la participación de personas mayores, organizaciones sociales y gubernamentales  de los diferentes países que hacen parte, incluyendo a Venezuela y  Uruguay como consultor. Igualmente, se realizó un  proyecto de recomendación para la firma y ratificación de la Convención interamericana para la protección de los derechos humanos de las personas mayores, el cual se encuentra pendiente por socializar antes las entidades competentes.

  “Y justo, en cumplimiento de dicha agenda, se efectuó el foro de Sensibilización señalado, considerado fundamental como articulación  a estas dos acciones planeadas”, agregó finalmente María Eugenia Torres.

   Para conocer más de la FIAPAM, puede visitarse www.fiapam.org   y http://secretariadofiapamcolombia.blogspot.com.co

Yo, ciudadano, qué debo hacer por la paz

Escrito por Carlos Piñeros. Periodista.. Publicado en Bogotá – Cundinamarca

 

   Por Carlos Piñeros. Periodista.

   No es hora de preguntar, ni responder, qué puedo hacer. Así como de niño el ser humano es sujeto de derechos (alimento, vestuario, techo, educación, etc.), de adulto tiene el deber de profundizar su formación y trabajar y participar para el progreso propio, de su familia, su nación y el  mundo. La hora histórica nos llama a entrar, por fin, a la civilización, comenzando por votar SÍ a la paz: que la solución de las diferencias se dé a través del debate, el diálogo. La paz de los sepulcros es el triunfo de la guerra, de la muerte sobre la vida.

   Al darse el primer paso: el respeto a la vida, se gana un peldaño trascendental en el camino de la civilización: superar el odio. ¡Qué difícil! Ese respeto va más allá de no matar: es tener el derecho a vivir decentemente. Para lograrlo hay que enfocar todas las energías contra otro enemigo cínico del progreso individual y social, que abusa de un sinfín de máscaras: el engaño. Significa no mentir, ser responsable en todos los  actos.

   No llegar tarde, cumplir las tareas, honrar las deudas, responder como padres, hijos, patronos trabajadores, compañeros y líderes leales. ¡Nada fácil!, en particular para quienes creen que el engañado es tarado, ignorante. Los Maquiavelos van rodando hacia el hoyo oscuro de la historia.

   Si los padres hubieran  sido responsables, los maricas no se sentirían convocados a solucionar los problemas de abandono infantil que produjeron los varones. Dignidad inocultable. La diferencia abismal entre lo ideal y lo realizable no puede ahogar al hombre en la claudicación, menos cuando ha de reconocerse la misión del ser humano, de la que casi nadie habla para que se puedan vender, entre muchos engaños, las encuestas mentirosas de que mayor parte de los pobres son felices: la misión humana es desarrollar al máximo sus talentos, sus facultades.

   Es evidente, entonces, el papel y la función individual y colectiva: cumplir su deber. En la medida en que cada persona va corrigiendo sus fallas, resurge su autoridad para reclamar sus derechos. La prioridad colectiva hoy es ir contra el gran engaño social: la corrupción. ¡Nada menos!: que no se asalte el presupuesto público con la mentira de representar al pueblo, que quien gane más tribute más, que los cambios de gobierno cada cuatro años no se sigan tomando de pretexto para disparar el gasto, en beneficio de unos pocos.

   Sincerar la política: cumplir lo que se promete. La vía natural para avanzar realmente en la prosperidad general, ya a partir de la cancelación del conflicto armado, es la adopción de un plan de desarrollo a treinta, cuarenta años: facilita estimar ingresos, calcular costos y programar su ejecución sin excusas, gane quien gane cada elección local o nacional.

   Así puede definirse cabalmente la vocación de país: agrícola, de maquila y distribuidor comercial por su estrategia geopolítica (entre Estados Unidos y Brasil), por ejemplo; resolver cuántos agrónomos, zootecnistas, ingenieros, en fin, vamos a formar según ese plan. Una manera ordenada de salir del atraso, dejar la ignorancia: el tercer objetivo vital del ser humano. Un país joven, pujante, cuya ¿mano de obra es apetecida en el exterior, mientras en el interior es perezosa y corrupta? 

   Sobra decir que deben enfrentarse cuanto antes los diálogos con el ELN, soluciones con los reductos del paramilitarismo, el narcotráfico y la delincuencia. Quién puede hablar con razón de país estructurado si más del cincuenta por ciento de su economía es informal, si ocho millones de personas devengan menos del salario mínimo, que se decía era legal. La ilegalidad no es menor.

   La paz real no es no conflicto armado, simplemente. La paz verdadera es el bienestar general. ¡Nada menos! Que cada uno tenga posibilidad de estudiar y trabajar, base seria participación. Por eso tenemos que votar, en el plebiscito y cuantas veces sea necesario. Vender el voto es lanzar a la alcantarilla de la corrupción la opción de un futuro respetable.

   De ahí el fundamento de que la paz se construye. Quizás no sea tarde para que el presidente Santos aglutine a voceros reales de la academia, la producción, el trabajo rural y urbano y el liderazgo social, para definir ese plan de desarrollo a largo plazo que construya la paz, como bien y con tesón de líder lo supo hacer para finiquitar el conflicto con las Farc. Ojalá no vaya a dar el papayazo de que en poco tiempo, con los bandazos de la política engañosa que nos aflige, haya quien sostenga que los acuerdos de La Habana entrañaron una pacecita menor, así haya apagado con ella los fusiles de medio siglo de destrucción.

SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

Escrito por Héctor Tabares Ortiz. Publicado en Bogotá – Cundinamarca

Editorial.

SÍ al Acuerdo, para empezar a reconstruir el país

   Empezamos esta vez por expresar nuestros respetos por los colombianos y colombianas que, desde la explicable indignación o el dolor, o la natural falta de información, consideran no votar el Sí a la pregunta del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y del  duradera, que pactaron el pasado 24 de agosto el Gobierno Nacional y las Farc en La Habana.

   Resulta imposible olvidar las atrocidades que cometieron las Farc, lo que alguna vez llevó a decir al ex vicepresidente Angelino Garzón, en España: "No podemos olvidar que algunas atrocidades cometidas por los nazis en sus campos de concentración no alcanzan a compararse con algunas de las atrocidades cometidas por la guerrilla".

   Aun así, es difícil entender por qué apoyar el No al plebiscito, partiendo de que  la terminación de la guerra con las Farc es el hecho histórico de terminar el conflicto armado más viejo de Latinoamérica, que  después de más de cuatro años de negociación les pone a fin a 52 años de una fratricida guerra responsable de más de 220 mil muertes, más de 30 mil secuestros, más de 10 mil víctimas de minas anti-persona, y más de 7 millones de desplazados.

    Es admirable el ejemplo de la escritora, editorialista, humanista y también novelista, Patricia Lara, que hizo en redes sociales una invitación a votar el Sí al Acuerdo, dadas las condiciones difíciles que rodean su vida: un tío y una prima hermana secuestrados y asesinados; dos primos hermanos secuestrados, y un primo segundo secuestrado también.

    Lo que más nos llama la atención, es que las razones que dan aquellos mediáticos enemigos del Sí al plebiscito del 2 de octubre próximo, son en su gran mayoría nacidas en la envidia de no haber sido ellos los gestores de los diálogos en La Habana; no se basan en asuntos coyunturales sino en grandes odios personales contra el presidente Santos de un lado, y del otro, dizque por las trampas  que a este le tendieron los guerrilleros de las Farc para que se les facilitara su ingreso impune a la vida democrática y política nacional.

   Se les nota a borbotones su intención de tergiversar, por decir lo menos, para  no mencionar de nuestra parte que sospechamos que tal vez tienen interés en mantener el lucrativo negocio de la guerra. Ellos saben muy bien que hasta el momento, según el rubro destinado a Defensa y Seguridad en el Presupuesto General de la Nación (PGN), el país invierte aproximadamente $22 billones anuales en este sector. Eso implica que el país ha gastado alrededor de $330 billones en los últimos 15 años. Esa cifra equivale a la producción interna de los departamentos de Atlántico, Antioquia y Cundinamarca, sumada Bogotá, durante 2015. También conocen que de acuerdo con cifras del Banco Mundial, Colombia es el país de Latinoamérica de mayor gasto militar en proporción al Producto Interno Bruto correspondiente. Para 2016 se proyecta gastar $29,1 billones para el rubro de Defensa y Policía, lo que equivale a 3,5% del PIB nacional.

   A aquellos enemigos del Sí al Acuerdo, que muchas veces fueron invitados a hacer parte de la mesa de negociación en la Habana y no aceptaron, no les importa –a muchos de los colombianos sí- que el fin del conflicto armado con las Farc no resuelva los problemas más grandes del país: desempleo, informalidad laboral, bajos ingresos, falta de vivienda, hambre, desnutrición infantil, violencia intrafamiliar, delincuencia, desigualdad, colapso del sistema de seguridad social en salud, etcétera, etcétera.

    Menos les importa que en La Habana no se hablara de los TLC que han impactado negativamente la vida y economía de los campesinos, y la producción agropecuaria nacional. Tampoco de problemas estructurales como la pobreza extrema en que viven millones de familias en las ciudades; o de la injusticia e impunidad que opera en miles y miles de casos, y que se ha impuesto en el país desde instituciones como la Fiscalía, la Procuraduría, las Cortes, el Ministerio de Justicia.

 Sin embargo, nos unimos a la invitación de la mencionada Patricia Lara: “¡Yo voy a votar sí! ¡Y los invito a que ustedes también voten por la paz! No hay más opciones”. Es decir: A la pregunta: ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera? El 2 de octubre, sugerimos a todos responder SÍ, para que se nos abra una oportunidad para empezar a reconstruir el país que les debemos dejar a nuestros hijos y nietos, donde tengan una oportunidad de vivir, progresar, amar y narrar la paz. Héctor Tabares Ortiz.

Joost Van de Lest, nuevo director de HelpAge Programa Colombia

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Bogotá – Cundinamarca

 

Foto: Asuntos Mayores

   Como nuevo director de HelpAge Programa Colombia, desde enero de 2016 se desempeña Joost Van de Lest, un experto con desempeño en varios continentes en desarrollo y gerencia humanitaria. Joost reemplaza en el cargo a James Blackbourn quien dirigió dicho programa desde agosto de 2012 hasta septiembre de 2015.

   Joost Van de Lest llega a Colombia procedente de Afganistán, donde se desempeñaba con el desarrollo de programas de Oxfam Novib, ONG que trabaja con otras organizaciones en red en su lucha contra la pobreza de las poblaciones marginadas.

   HelpAge Programa Colombia tiene un fuerte enfoque en programas de emergencia y asistencia humanitaria para personas mayores afectadas por el largo conflicto interno armado que vive el país. En próximos días, Joost dará a conocer los nuevosw lineamientops del trabao de HelpAge en el paìs. 

   AQUÍ la amplia trayectoria académica y profesional de Joost Van de Lest, en linkedin.com

Medellín: Carrera 43 E Nro. 11 – 32 | Bogotá: Carrera 19 A Nro. 63 C – 50 | Contáctenos
Somos de la Mesa de Trabajo por la Vida de Medellín
Nominados en 2014 al VI CONCURSO DE EXPERIENCIAS GERONTOLÓGICAS “UNA SOCIEDAD PARA TODAS LAS EDADES”
por la Red Latinoamericana de Gerontología –RLG.
Construimos la memoria del país por la reconciliación y el perdón.
Asuntos Mayores © 2012 - 2018 | Todos los derechos reservados. - Diseño web: alojatuempresa.com