María Tila Uribe

Escrito por Héctor Tabares O. . Publicado en Entrevista a la vejez

Quiero conocer a Colombia en paz, no me quiero morir dejando a Colombia como la he vivido desde que me conozco ”.

maria-tila-entrevista-a-la-vejez   Esta bogotana es la madre de Mauricio, Esperanza, María del Pilar y Francisco, y esposa de Francisco Trujillo.

   Es hija del líder del Partido Socialista Revolucionario, Tomás Uribe Márquezquien apoyó la huelga de los bananeros de 1928. (Leer “Colombia: La masacre en las " bananeras"(por María Tila Uribe), en un blog de Luis Emilio Recabarren (Chile). 

   Educadora de formación, ´Tila´ durante muchos años ha animado procesos de organización popular con obreros y campesinos, y desde los años 90 trabaja por una visibilidad de los desafíos que entraña el proceso de envejecimiento en Colombia. En estos menesteres la encaminó su reconocida labor por la defensa de los derechos humanos, dado que estaba encauzada en la alfabetización de adultos.

   María Tila participó en el Viceministerio de Educación de Adultos en la Nicaragua Sandinista (1982-1985). Ha escrito cartillas sobre educación de adultos y guías para maestros populares, algunas de ellas a manos con su hija Esperanza. En Europa, en desarrollo de una beca de estudios, profundizó de manera crítica la labor de la Unesco en materia de educación popular de mayores y en los programas de alfabetización para inmigrantes africanos y asiáticos.

   Desde el Centro de Estudios e Investigaciones del Trabajo –Cestra- ha contribuido al fortalecimiento de organizaciones comunitarias con mujeres, jóvenes y personas mayores. En diferentes publicaciones ella abarca temas sociales, educativos y asuntos relacionados con la mujer. Con su esposo Francisco Trujillo es autora de “Desde Adentro, editado en francés en 1990 bajo el título “La Colombie derrière les barreaux”. En 1989, junto con otras escritoras latinoamericanas en el exilio, compartió las páginas del libro “You can´t drown the fire”. En uno de sus últimos libros, "Los años escondidos – Sueños y rebeldías en la década del veinte”, publicado en 1994 y reeditado luego, María Tila Uribe reconstruye una gran época del movimiento popular en Colombia, a partir de su vivencia personal.

   Esta extraordinaria mujer ha merecido varias menciones por su labor en defensa de los Derechos Humanos. Fue nominada al proyecto “1.000 mujeres y un premio Nobel de Paz 2005”. Recibió la distinción “Paulo Freire” otorgado por la UNAD.

   Hoy continúa trabajando, sin descanso, asesorando organizaciones relacionadas con la población mayor por todo Colombia y América.

AM.ORG: ¿CUÁL ES LA REALIDAD DE SER VIEJO EN COLOMBIA?

MTU: Hay muchas realidades, la más generalizada es quizás la caracterización de la pobreza para las personas que van envejeciendo o que envejecen. Primero porque usted bien sabe que 4 millones y medio somos personas mayores de 60 años; aunque se dice que somos el 10.4 por ciento, podemos ser más.

En Colombia hay 22 millones de trabajadores, de los cuales 7.7 millones cotizan o ahorran activamente en el Sistema General de Pensiones, pero de ellos solamente 1.6 millones recibirán una pensión al momento de su retiro. El 90 por ciento se queda en el camino porque no ha ahorrado lo suficiente o no ha trabajado lo suficiente. Hoy día más de 7 millones de trabajadores no cuentan con protección para la vejez porque son informales o porque no cumplen los requisitos de pensión.

Tomado de Corporación Nuevo Arco Iris en Tomado de Corporación Nuevo Arco Iris en http://www.arcoiris.com.co/2013/02/pensiones-la-gran-estafa/

Solo en el sector rural hay como un 20 por ciento pensionados y en la ciudad quizás un 15 por ciento, entonces es muy grande esa otra franja de gente no pensionada. Y mire, aquí hay una cosa bien interesante en su pregunta: las mujeres. Sucede que las mujeres de mi generación veníamos todavía con la mentalidad de atrás: la mujer no devengaba aunque sí trabajaba todos los días.

Con mi generación llegamos al mercado del trabajo muy tarde, de una parte, y de otra parte nunca nadie nos habló ni de ahorro ni de pensionarnos, entonces la inmensa mayoría de mujeres de los 70 años hacia arriba no tenemos pensión en Colombia y a mí me duele, al tiempo en que hay un país en América Latina como Chile y Argentina, donde a las mujeres se les reconoce sus hijos, inclusive los partos que tuvieron, y aquí no. Entonces hay una caracterización de pobreza muy fuerte en Colombia.

AM.ORG: ¿ES DURO ENTONCES SER VIEJO EN COLOMBIA?

MTU: Sí, para la mayoría de la gente, por dos motivos: uno, la parte digamos económica de la cual ya hablamos, y otro: todas esas taras con las que llegamos hasta aquí en la sociedad de ver al viejo como el inepto, como el que no entiende, no produce en términos económicos, el enfermo, el estorbo. Es decir, la visión que se tiene de la vejez es dura, aunque algo, algo ha cambiado pero se necesita que cambie 180 grados más porque la idea de la vejez es triste, muy triste en nuestro país.

AM.ORG: ¿QUÉ TANTA RESPONSABILIDAD LES CABEN AL SISTEMA Y A LA PERSONA MISMA SU CONDICIÒN DE ANCIANO TAL COMO USTED LA DESCRIBE EN COLOMBIA?

MTU: De una parte, veo en esta política del Neoliberalismo una serie de situaciones que afectan mucho a mucha gente, entre ellas a la población vieja. La filosofía del Neoliberalismo es que “el que no produce no sirve”. Imagínese, si se piensa que el hombre o la mujer vieja que no producen no sirven, entonces es terrible. Es fatal la situación del viejo desde la mirada del Neoliberalismo.

De otra parte, entre las personas mayores también existe el auto marginamiento. Mire, yo he oído personas que dicen: “yo no sirvo para nada” y me parece terrible, y fueron personas que en su momento desempeñaron un papel importante en su vida.

Digamos, no tienen autoestima, se auto convencen de que no sirven; y esa mirada que se tiene en la sociedad sobre una vejez inútil no solo se da en una persona joven, también se da en los mayores.

AM.ORG: ¿HABRÁ ALGUNA DIFERENCIA ENTRE UNA MUJER COMO USTED, INTELECTUAL, BASTANTE ILUSTRADA, COMPROMETIDA CON LOS ASUNTOS DE LA MUJER EN LA VEJEZ Y UNA MUJER DEL COMÚN DE LOS MORTALES?

MTU: Sí hay muchas diferencias y muy variadas: una es que cuando no hay oportunidades para todos y todas, eso afecta mucho a las personas porque se siente mal quien no encontró la oportunidad o a lo mejor no la buscó tampoco. Y aquí debo aclararle una cosa: yo no fui a la universidad, voy ahora cuando me invitan estudiantes y profesores a hablar de algunas cosas, en una charla o conferencia. Mi generación, a mediados del siglo veinte, veníamos con unas ataduras terribles y la perspectiva era únicamente casarse, criar niños y atender al marido, y yo soy de esa generación. A uno le decían: “para qué estudia”. Afortunadamente a mediados de mismo siglo ya estaba permitido que una mujer fuera a la universidad; pero ese fue un proceso demasiado largo, de años.

He conocido mujeres que alcanzaron a llegar a la universidad pero que debieron retirarse porque era terrible, no podían resistir la presión de profesores y compañeros de clase, porque eso era raro para cualquier mujer colombiana común y corriente. Otras, porque debían dedicarse a las tareas del hogar. Yo tuve que convertirme en una autodidacta porque ¿qué más hacía?

AM.ORG: ¿QUIÉN ES MARÍA TILA URIBE?

MTU: Básicamente me considero una educadora que además se educa con la gente, porque he vivido y vivo para eso. Creo que soy una expresión clásica de la mujer colombiana de mi edad, no me veo distinta a muchísimas mujeres. Me veo sí con un poco más de deseos de aprender, de ayudar. Y creo que ese deseo de ayudar a mi país, de solidarizarme, el deseo de ayudar a mi gente ha sido muy grande en mí, entre otras cosas porque pasé muchos años fuera de Colombia –en Europa, básicamente en Paris- y conocí muchas ciudades. Estuve en Centroamérica, en Nicaragua, dado que yo estudiaba para ser maestra, un deseo que nunca se me ha Entonces, yo sé lo que es estar fuera de su tierra y de su gente, y cuando regreso, sobre todo a partir de los años 70, es cuando se empieza a hablar de derechos de la mujer. También el hecho de salir, el hecho de alternar con otras gentes. Pero sin duda hubo muchos cambios. Las mujeres jóvenes se ríen cuando les digo “no todo tiempo pasado fue mejor”. Ese machismo, ese patriarcado tan bravo que soportamos, azotó mucha gente.

Pienso que nuestro país, como todos los países de América Latina, se dio el lujo de desperdiciar el talento de muchas mujeres por siglos y ahora se está dando el lujo de desperdiciar el talento de la gente vieja y yo me he hallado en ambas situaciones.

Conocí mujeres que verdaderamente eran promesas, inteligentes, con ideas, pero da lástima ver tanta gente vieja que pasa por mi lado igual, que podría dar cantidad de ideas por su experiencia, su conocimiento y con ganas de transmitir valores y sabiduría, totalmente desperdiciados. Fíjese, han sido dos momentos en la vida del país de desperdicio de talento, dándose ese gusto Colombia un país tan pobre y tan necesitado. Eso es importante para tener en cuenta, que al hombre y a la mujer vieja se nos mire no como muebles sino como personas que pensamos y queremos.

AM.ORG: ¿CÓMO PERCIBE EL FUTURO DE LA VEJEZ EN EL MUNDO?

MTU: Hace poco tuve en mis manos un libro de un científico japonés, cuyo tema es precisamente ese: el futuro de la vejez en el mundo. Un libro muy interesante "La física del futuro", autor: Michio Taku. Cada página es tan extraordinaria, contando y mostrando la vida humana a 50, a 100 y a 500 años. Como el libro no es ficción ni de leyenda, muestra una preocupación permanente de ese hombre. En cada página se queda uno aterrado. Muestra él cómo con estas posibilidades de trasplantes de riñones, hígado, corazón, en las personas las características físicas de la vejez se acabarán paulatinamente: las arrugas, el pelo blanco, la caída de la piel. Por tanto, se tendrán más años aunque la cara seguirá siendo de una persona de mediana edad.

Imagínese esa transformación tan increíble. Ya se habla de lo que será capaz. Se estima que hoy día, a comienzos del siglo XXI, solamente aprovechamos el 15% por ciento de la capacidad del cerebro. Llegará el momento en que con la mente se va a Bien, eso desde la ciencia. Ahora sobre cómo veo el futuro de la vejez: creo que como la medicina y la ciencia avanzan tanto, indudablemente se llegarán a tener muchísimos más años sin las características físicas de la vejez hoy. Antes, cuando se hablaba de una persona de 60 años al lado de otras personas, se la consideraba anciana. Con el tiempo no solo se hablará de la tercera edad, sino de la cuarta y de la quinta; por ejemplo una persona cercana a los 100 años, con más capacidades obviamente porque el mundo avanza.

Los medios de comunicación nos hacen dejar de ser viejos. La comunicación hoy es un punto muy clave en este asunto de la vejez, porque antes se ignoraban tantas cosas y hoy tenemos a la mano de manera inmediata lo que uno quiera saber, aprender, profundizar, conocer otras sociedades, otras formas de vida, otras ciudades, otras maneras de las que a lo mejor hay mucho que aprenderles. O quizás ver otros problemas que quizás en estos momentos no percibimos, porque a veces hay retrocesos en la humanidad como que damos dos pasos hacia adelante y un paso El mundo avanza para mejorar, no creo que el mundo vaya desmejorando, cada día en todos los sentidos se forja un mejor mundo. Claro habrá fanáticos, guerras, pues nada se acaba así de un momento para otro.

Hacia un futuro, es importante tomar en cuenta el papel que tenemos la gente vieja. Hoy, sobre todo las mujeres, tenemos un rol que antes no teníamos, así lo siento, lo veo, lo hablo diariamente: es como si las mujeres nos descubriéramos. De hecho nos hemos descubierto, hemos mostrado que podemos llegar a hacer y dominar infinidad.

En los ambientes populares, en los barrios, donde yo he trabajado mucho con la gente, veo que las mujeres desde la mediana edad hacia adelante ya son actoras sociales, están metidas en todo pensando en que a las calles hay que arreglarlas, en que a los chicos hay que mandarlos a la escuela, en que hay que mejorar tal o cual cosa, reunirse, organizarse; eso antes no se veía, la organización era de gremios. Hoy no, hay una organización ciudadana donde tenemos la posibilidad de hacer muchas cosas. Bueno, apoyándonos en la Carta Magna lo que hay es que ponerla a andar. (En la foto, al fondo, María Tila Uribe preside en Bogotá reunión con dirigentes del sector gerontológico nacional)

Yo he trabajado mucho en sectores populares y con sectores con los que es muy duro trabajar como la gente desplazada. Trabajé los últimos tres años, hasta mediados de 2012 en Soacha en el Sur Occidente de Bogotá, con grupos con muchísima más cantidad de mujeres que de hombres. Le doy una proporción: citábamos grupos para hacer labor educativa en derechos humanos y de 30 personas llegaban 25 mujeres y 5 hombres, esto es, 83% mujeres y el resto hombres. Eso nos está mostrando una realidad inmensa, es decir, las mujeres por fin entendimos que tenemos un gran papel en la sociedad, que no solamente era permanecer entre las cuatro paredes de una casa y eso lo están entendiendo las mujeres de cualquier estrato, pero más en los sectores medios y populares.

AM.ORG: ¿CÓMO FUE ESE ENCUENTRO SUYO CON LA VEJEZ?

MTU: Por la mente mía no me pasaba que me iba a envejecer, pero tuve una fortuna y es que ese darme cuenta de que me estaba haciendo vieja me llegó en compañía de mi marido Francisco. Nosotros tenemos más de 60 años de matrimonio y con mi marido y la ayuda de nuestros hijos estábamos trabajando con sectores populares en el plano de la educación de adultos; como formamos parte de una fundación, a mí me correspondió la alfabetización de adultos, entonces teníamos un trabajo en común con mi esposo y con otros compañeros.

Corrían los años 90 y un buen día una británica nos contactó, porque sabía que nosotros hacíamos ese trabajo con adultos, por lo que nos invitó a que trabajáramos con ellos con personas mayores. Esa persona es Valery Mealla, representante de la entidad inglesa HelpAge International hasta 2007.

Por esa época, a comienzos de los años 90, mi esposo tenía trabajo con personas que estaban a punto de su retiro laboral, entonces con estos amigos tomamos la decisión de vincularnos con Valery. En aquel tiempo no se hablaba de vejez ni de envejecimiento, era como si no existiera aunque ya se había dado la Convención sobre el Envejecimiento, en Viena en 1982 pero no se cumplió nada. Fue cuando con mi esposo empezamos a darnos cuenta de que estábamos envejeciendo y ello comenzó a ser tema de conversación en las reuniones, por lo que le concedimos muchas gracias a esa nueva edad a la que estábamos llegando. 

AM.ORG: ¿CÓMO ES SU ´YO´ EN ESTE MOMENTO? ¿CÓMO SE VE VIEJA, PERSONA MAYOR?

MTU: Me veo realizada, útil, muy alegre como he sido toda la vida, me veo con mucha paz. Vuelvo los ojos hacia atrás y considero que nunca, nunca, hice un mal a nadie, ni siquiera por equivocación. Eso me gusta, veo mi infancia como algo realmente maravilloso de mucho amor, recorro mi vida y advierto una cantidad de errores que cometí, muchos, uno tras otro y cómo iba saliendo de ellos. La vida es una lucha fuerte. Y algo que parecerá raro -porque creo que no mucha gente lo pueda decir- y es que nunca he sido esclava del dinero. Razono que eso es muy agradable porque con Francisco solamente tenemos lo básico para vivir, ya que los dos trabajamos.

Pero eso es algo que no se lo aconsejo a nadie. A nosotros nos llegó la vejez sin mucha preocupación por el dinero y aunque nos da mucha tranquilidad en la vida, tal vez eso a otros sí les preocupe porque miran la vida de otra manera.

AM.ORG: ¿CUÁLES HAN SIDO SUS CLAVES PARA POTENCIALIZAR LA VIDA EN LA VEJEZ? ¿CÓMO SE LLEGA A LA VEJEZ CON TANTA TRANQUILIDAD?

MTU: Hay algo demasiado importante y es compartir la vida con el otro, con la gente, con la “otredad”, es de una riqueza increíble. Yo comparto mi vida con gentes muy diversas y eso representa un enriquecimiento permanente. Yo recibo mucha solidaridad y mucho cariño, pero bastante, y eso me hace feliz en el sentido de que muchas veces me despierto sonriendo al recibir manifestaciones de cariño a través del teléfono, de un detalle, al conocer de la superación de alguien a quien le he ayudado. Uno ve eso y eso es como una pasión. Las cosas pequeñas en la vida son muy valiosas.

AM.ORG: ¿QUÉ ES LO MÀS IMPORTANTE EN LA VEJEZ?

MTU: Tener proyectos, cuando descubrimos que tenemos potencialidades que estaban dormidas o que uno no sabía que las tenía. Yo conocí un campesino a quien le enseñé a leer y escribir hace muchos años y ese hombre se convirtió en un poeta, con qué manera de escribir, de decir las cosas, de interpretar el mundo. Ese fue un caso lindo, descubrir un campesino minero de Segovia, Antioquia, que escribía sobre la vida en una mina y sobre la naturaleza que lo rodeaba. Con grupos de mujeres con los que he trabajado y con las viejas nos contamos todo lo que nos hemos descubierto, y entre ellas hay mujeres que han descubierto cantidad de cosas que ignoraban que las tenían o potencialidades reales.

Cada día una se descubre más y es cuando se dice. “¡Uy, como que la vida no me va a alcanzar para poder hacer todo lo que encontré que podía hacer!”. Yo no le tengo miedo a la muerte, de ninguna manera, es lo más natural del mundo. Yo desearía vivir algo más de cinco años en mi vida, pero tampoco más; no quiero ser un estorbo para nadie, eso nadie lo quiere. No sé cómo me vaya a tratar la vida, pues hasta ahora me ha tratado muy bien. Tengo una salud casi perfecta pero quiero tener una vida normal. Ya pasé los 80 años. Si vivo esta década me sentiré muy realizada y muy agradecida.

AM.ORG: ¿CUÁLES CONSIDERA LOS PRINCIPALES VALORES QUE ALIENTAN LA VEJEZ?

MTU: La honestidad, que no solo alienta la vejez sino toda la vida de los seres humanos. Otros valores que nos inculcaron en la casa a los ahora viejos: la honradez, la lealtad en la amistad, en el amor, en el trabajo, en todos los órdenes de la vida, cosas que hacen de la vida algo maravilloso, si se practican, y que si no se alimentan durante toda la vida la persona no puede llegar a la vejez con tanta tranquilidad. Y hay que recordarles a los jóvenes que deben levantar a sus hijos con ese tipo de valores.

AM.ORG. SU OPINIÓN SOBRE LA PROLONGACIÓN DE LA VIDA POR MEDIOS ARTIFICIALES.

MTU: Estoy de acuerdo con no prolongar la vida innecesariamente. Estoy de acuerdo con la Eutanasia y la Ortotanasiapero si uno tiene una desgracia en la vida y se le va a ir media vida ahí, lo mejor es terminarla, no vale la pena vivirla si no se está en buenas condiciones para vivirla.  

AM.ORG: CINCO RAZONES POR LAS CUALES VALE LA PENA ASPIRAR LLEGAR A VIEJO

MTU: Hay muchas razones por las cuales uno quiere tener más vida, que se le prolongue un poco más, para poder plantear, conocer y hacer cosas. La vida es muy bonita muy linda. Razones personales: Una por las que espero poder vivir esta década es la de poder escribir mi último librito, quiero mostrar cómo ha sido el cambio de la situación de la mujer en los últimos cien años, mi experiencia y la experiencia de muchas otras mujeres en Colombia. Otra, tengo muchos deseos de muchas cosas, qué voy a hacerle, siempre estoy pensando poder volver a Paris. Hay otras no tan personales: quiero conocer a Colombia en paz, no me quiero morir dejando a Colombia como la he vivido desde que me conozco, porque desde que me conozco, desde que tengo uso de razón Colombia ha estado en guerra. Imagínese el día en que yo me esté muriendo y pueda decir: bueno conocí mi país en paz. También sueños, y es el sueño grande de la paz que creo se me va a cumplir junto con el del libro que también se me va a cumplir.

Y a fe que su sueño se le va a cumplir. Hoy María Tila Uribe forma parte del grupo de 12 mujeres colombianas, que a su vez hacen parte de la red global 1000 mujeres de paz. Por estos días ella viaja por algunas partes del país presidiendo una serie de conversatorios que buscan visibilizar el trabajo de las mujeres en las luchas sociales y en la defensa de los derechos humanos. El evento lo organiza el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena (CFCE). am.org Héctor Tabares O. Director asuntosmayores.org
                                               Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Contacto María Tila Uribe en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Un viejo “libre y feliz” que ha sentido lo duro que es morir

Escrito por Héctor Tabares O. Director asuntosmayores.org. Publicado en Entrevista a la vejez

  PADRE ALONSO LLANO ESCOBAR, SJ * / Filósofo, teólogo, bioeticista y director del Instituto de Bioética de la Universidad Javeriana.    

   "Quiero serle fiel al Señor hasta el último momento y le pido me mantenga en su servicio con sencillez y sin ofenderlo. Esa es la esperanza que tengo", dice.

   Este jesuita antioqueño, de 90 años cumplidos recientemente -nació en Medellín el 21 de agosto de 1925- desde hace 44 años escribe sobre asuntos teológicos y de la Iglesia Católica, reconocido como una mente fresca y restauradora para muchos de sus lectores, pero también incómoda para el sector más conservador del clero.

   Hace tres años debió silenciar una vez más su pluma por orden del padre Adolfo Nicolás, Prepósito General de la Compañía de Jesús, quien le prohibió escribir públicamente luego de que el padre Llano suscitara fuerte polémica con miembros de la alta clerecía colombiana. En 2003 también lo había hecho, por lo que debió callar durante largo tiempo.

   Publicamos esta entrevista que sostuvimos con él en 2013, donde expresa sus conceptos sobre la vejez la que estima una etapa feliz de su vida, sobre la situación de marginamiento de los viejos en Colombia, y sobre otros aspectos de esa etapa en la vida religiosa y seglar. Aquí reitera su opinión sobre la eutanasia, distanasia  y ortotanasia, y sobre lo duro que es morir cuando “uno siente que se le va la vida de las manos y que surgen los jóvenes, que avanzan los compañeros, que hay mucho avance y uno en cambio va terminando” como nos afirma con suficiente convicción.

AM.org: ¿Cuál es la realidad de ser viejo en Colombia?

Padre Alejandro Llano: Esa realidad es ambivalente, cada persona que llega a la vejez reacciona de acuerdo con el medio ambiente con respecto a la vejez. Según mi percepción no hay nada organizado institucionalmente, ni siquiera socialmente para bien de los viejos, el que se defiende por su cuenta sale adelante y el que no se defiende sino que espera que le van a ayudar y no le ayudan se siente marginado. En una palabra, los viejos son marginados en Colombia. Los que salen adelante es porque ellos ponen de su parte y la mayoría quedan marginados, escondidos, sin figuración, en completa soledad y quietud.

AM.org: ¿Qué tanta responsabilidad le cabe al sistema en que vivimos y qué tanta a la persona misma su condición de anciano, tal cual como la viva?

P. LLANO: Es culpa del Estado y de la sociedad, del Estado en cuanto  no organiza, no piensa y trabaja por la vejez en cuanto una población que merece atención. Lo más que hay organizado aquí, como en todo el mundo, son las pensiones para las personas que dejan de trabajar, pero eso no resuelve el problema de la vejez. En cuanto a las personas, yo diría que la responsabilidad está en no organizarse para hacer presión. Obviamente que allí hay una contradicción, porque naturalmente el anciano no tiene las suficientes fuerzas ni cuenta con la solidaridad como para promover una organización, lo más que podría hacer es quejarse por la falta de atención de parte de la sociedad y por parte del gobierno. Pero es una lástima que no haya nada organizado, al menos que yo conozca en Colombia. No conforman un grupo de presión, por lo tanto, sufren las consecuencias por no participar en el diseño de las políticas que el gobierno, los legisladores y la sociedad deben implementar para atender dicho grupo poblacional. Ahora, quien tiene que presionar es la sociedad organizada pero es poco lo que se hace por los ancianos. Es tarea de muy pocos.

AM.org: ¿Habrá alguna diferencia entre la vejez de un sacerdote, de un religioso o religiosa quien no ha formado una familia biológica y la vejez de un laico rodeado de los suyos?

P. LLANO: Sin duda hay diferencias. En cuanto todo lo que yo conozco -pues tengo información de los sacerdotes religiosos y de los diocesanos (*), así como de los religiosos y religiosas- sí gozamos de una atención buena. En todo el país, tanto en las comunidades religiosas como en las diócesis para los sacerdotes diocesanos, hay casas y centros de atención muy bien dotados para atender a las personas mayores o ancianas, donde se les brinda una buena atención de parte de la comunidad o de la diócesis. Así, cuando un sacerdote o religioso se retira por allá alrededor de los 75 años, encuentra asistencia material, recreacional y seguridad social, especialmente en salud y sus correspondientes medicinas y servicios médicos y paramédicos. En cambio para los seglares existen ancianatos como una forma en que los familiares se deshacen del anciano y a veces hasta los abandona o les proporcionan el ancianato más barato o de baja calidad. Y eso los que pueden vivir en ancianatos, porque muchos que son solos tienen que afrontar una vejez triste, desolada en una casa, digamos de familia, donde permanecen huérfanos durante el día porque sus familiares tienen que salir a cumplir deberes laborales o de estudio. Para ellos la vejez es muy dura, con apenas lo necesario como para que no mueran tan rápido. Cuando se trata de seres mayores queridos, la madrecita y el padrecito de 90 o más años, a veces la vejez suele estar muy bien atendida, incluso para el abuelo, pero eso no es para la mayoría, porque hay muchos que no tienen familia o si la tienen están en otra onda, con otro tipo de preocupaciones. Entonces vamos a encontrar personas con avanzada edad que no tienen quién se preocupe de ellos, ni familiares, ni amigos y menos el Estado. Entonces van a tener una vejez muy desatendida, muy dolorosa. Es cuando se vuelven cascarrabias, cuidando los achaques y quejándose de que no los atienden, eso sucede mucho y es lastimoso.

AM.org: ¿Cómo se maneja la vida afectiva dentro de una institución religiosa, pues es un parecer, que al no haber levantado una familia, el sacerdote, religioso o religiosa no cuenta con el acompañamiento que proporciona la vida de hogar?

P. LLANO: En cuanto tengo información ni la parte afectiva ni la parte sexual están totalmente resueltas. Y si se resuelve a medias, no satisfactoriamente, es privarlos de una buena vida integral, por lo que se vuelven aburridos y malgeniados. Cuando se les priva por ejemplo del afecto de sus familiares o de quienes cuidan de ellos, seres que merecen todo reconocimiento y admiración, es como si se les quitara algo esencial o primario de su vida. Con respecto a la vida sexual, es un asunto que no está resuelto, al menos que yo sepa. ¿Cómo hacen muchos ancianos para manejar aquello? Pues vaya usted a saber. Habría que ver los estudios que se han hecho sobre el particular, muchos ancianos llevan y necesitan de una vida sexual activa hasta bien avanzada edad, algunos hasta más allá de los 90 años. Volviendo a la vida afectiva, la regla general es que no satisfacen esa necesidad, pasan horas y hasta días aburridísimos, hasta meses y años necesitando un beso, un abrazo, cualquier muestra de afecto. Y eso los sume en la depresión. Cualquiera que pase alguna vez por una casa de ancianos lo comprueba.

AM.org: ¿Y ese afecto cómo se da en la vida religiosa en la senectud?

P. LLANO: En la vida religiosa y sacerdotal, creo que sí hay afecto por parte de los compañeros o compañeras de comunidad. Cuando la casa de los mayores está cerca a las comunidades de su congregación religiosa reciben afecto, cariño y eso los anima, los alegra porque yo sé que se les da; eso en la vida de los religiosos, no sé mucho de los diocesanos. Eso lo dejo abierto, pero en la vida de los religiosos, hablo de la Compañía de Jesús a la que pertenezco y de otras congregaciones religiosas, sí hay afecto por parte de los superiores que los visitan, los atienden, los oyen.

(En la foto, Héctor Tabares con el padre Alfonso Llano). 

AM:.org: ¿Cómo ve un intelectual como usted el futuro de la vejez en el mundo?

P. LLANO: La veo como muy difícil, la vejez va a seguir aumentando porque cada vez mejoran y aumentan los medios para evitar las enfermedades, las muertes. Voy a darle una cifra: las unidades de cuidados intensivos, que datan desde la Segunda Guerra Mundial, dan vida a un 60 por ciento de quienes ingresan a esas unidades. De no haber esas unidades la mayoría de ellos moriría. Eso hace que aumente la población adulta y anciana del mundo entero, por eso el número de viejos en el mundo va en aumento casi indefinidamente. Por ahí salió el artículo de un científico anunciando que estaban controlando las causas del envejecimiento en los animales y que pronto lo aplicarían a los seres humanos, y que se esperaría que para fines de siglo la duración de vida de un persona humana podría fácilmente duplicarse, por allá en 150 o más años. No sé qué pretenden con eso, porque si prolongaran la juventud magnífico pero prolongan la vejez que es lo más duro y que es donde están los achaques. Llegará de pronto un momento en que una persona con 120 años diga: “no sé qué hacer, hice todo lo posible por prolongar la vida y ya llevo 20 o 40 años en un ancianato”. Porque la vejez será de un gran provecho para la comunidad por la sabiduría del anciano, la prudencia, aunque hoy es un poco menos que hace 50, 100 o más años. Antes el anciano era más consultado, más tenido en cuenta, ahora está más marginado y no escribe y habla de su vejez más bien poco. Por eso creo que el futuro de la vejez será un problema porque está aumentando la edad de la vejez, y el anciano es improductivo. Para un país que necesite progreso, desarrollo, cultura, el anciano consume mucho, las drogas son carísimas, los servicios asistenciales de médicos y enfermeras y cuidadores son muy caros.

AM.org: En un reciente artículo usted dice que es feliz siendo viejo. ¿Cómo fue ese encuentro con usted mismo viejo, cómo acaeció eso y cuál es su yo viejo, hoy día?

P. LLANO: Soy feliz. He dicho que mi fe me ha dado plenitud, me ha dado sentido de vida en su conjunto y en cada hora y cada día. Yo no conozco la depresión, la tristeza, Ahora, no es fácil y lo digo con modestia, no es fácil, se requiere mantener muy viva la fe, la comunicación con los demás, la actividad. Muchas personas a mi edad ya están marginadas, están en un ancianato en una enfermería, y ahí no hacen más que dormitar, leer un poquito, ver tv nada; yo tengo una plenitud de actividad, estoy ocupado todo el día, todo el mes y todo el año. Yo escribo, leo, organizo cursos, saco una revista, doy unas cuantas charlas o conferencias, eso me da una actividad enorme. Entonces yo le puedo decir: sí, yo soy feliz. Con una aclaración: la gente cree que ser  feliz es estar usando muchos placeres, a toda hora y todo el día. No, el placer es muy distinto a la felicidad; la felicidad es una plenitud del espíritu, es mucho más profunda, es más estable; la felicidad es compatible con los achaques, con los dolores, con las molestias, en cambio el placer es más momentáneo, más material, más exterior. Y no es que la vida mía carezca de diversiones. Yo escribí un artículo sobre los pasatiempos, yo decía: hay que descansar, hay que saber ir al cine, salir a un parque, tomarse un capuchino, pasear, viajar; yo viajo, todos los años, últimamente he ido cada año a Europa y en Colombia viajo. Soy antioqueño y voy a mi tierra y paso muy contento con mis hermanos, somos cinco vivos murió una hermana hace como 30 años. Le confieso que pasamos muy sabroso porque nos entendemos, nos comprendemos, nos queremos. Entonces sinceramente le digo, con modestia y humildad: mi experiencia es muy positiva, mi felicidad es muy profunda y es compatible con dificultades, con achaques, con ratos difíciles casi habituales, pero la plenitud supera esas molestias, esas adversidades, esos elementos negativos.

AM.org. ¿Tendrá que ver esa felicidad suya con esa esperanza que un sacerdote tiene en el más allá?

P. LLANO. Claro, no lo dude. En un libro de una amiga mía, la doctora Luz María Londoño Hoyos, titulado “Viejo es el que tiene la suerte de haber llegado a la vejez”, en uno de sus dichos dice: "el joven vive esclavo del presente y del tiempo, el anciano está libre y no depende de nada. Yo sí creo que uno tiene una gran independencia, una gran libertad y disfruta de mucha calma a pesar de estar ocupado como ya lo decía. Pero es que esa ocupación es la que me da como la satisfacción de estar siendo útil a los demás y de prestar algún servicio.

AM.org: En ese sentido, ¿qué es lo más  importante en la vejez?

P. LLANO: Tener razones para vivir porque una razón para vivir es lo que les da sentido a una acción, a un día y a la vida. Uno como religioso y persona inquieta como yo, en mi vida de fe y en mi vida intelectual tengo muchas razones para vivir, entonces vivo muy entretenido. Voy a darle un dato: para el domingo es el mejor día de la semana; ese día, luego de cumplir con mis deberes sacerdotales -celebrar la Santa Misa, rezar el oficio divino, etcétera, lo que hago a gusto y a conciencia, no por salir de paso- leo la prensa, voy al cine, resuelvo el crucigrama que me encanta y que me lleva una o dos horas. Y voy a decir una confidencia: me tomo un traguito de wiski todos los días antes del almuerzo desde hace más de treinta años, me lo tomo con gusto; claro, nunca me emborracho. Disfrutar de ese trago de wiski haciendo un crucigrama es una gran distracción y un encanto. Por eso el domingo para mí es el mejor día de la semana.

AM.org: Denos cinco razones por la cuales valga la pena esperar la vejez, llegar a viejo, tanto para un niño, un joven, una persona madura.

P. LLANO: Primero, hay que ser agradecido, porque llegar a la vejez es un don, pero a medida que va llegando y se encuentra con que uno es viejo, pues hay que irle encontrando razones para que se justifiquen esos años y para que lo encuentren a uno con alegría, con plenitud, con ocupación. Entonces le voy a decir varias razones: Una de todas es servir a los demás. La mayor parte de mi tiempo se lo lleva el servicio a los demás: dar unas clases, sacar una revista, dar una conferencia, atender gente, yo lo hago todos los días por las tardes, atiendo consultas.

Otra, poder sostener a mis hermanos. Ellos necesitan de mí, me tienen mucho cariño, mucha confianza, me consultan sus problemas. Yo pienso: si les hubiera faltado no sé cómo se hubieran defendido. Otra, ser útil en lo que uno hace, por ejemplo escribir. La columna que yo tenía en El Tiempo, que debí suspender, no por voluntad sino porque me la prohibieron es una razón muy buena para vivir. Vivo haciendo artículos que mando a la prensa y la redacción es muy variada; soy muy polémico entonces hay unos artículos que los aprueban, los alaban y otros, empezando por mis superiores, me caen encima porque no están de acuerdo con ellos. Pero esos son los gajes del oficio, por eso a mí no me molestan, de ahí que a veces mis superiores provinciales, cuando ven que se forma una polémica se asustan todos y me llaman preocupados, pero yo no me molesto, llevo 40 años en esto.

AM.org: ¿Su superior en Colombia el padre Francisco de Roux también se asusta?

P. LLANO: No, ya verá que de todos los superiores que he tenido durante estos 40 años que llevo escribiendo el padre De Roux es el que menos se asusta. Él es tranquilo, es un hombre muy reposado, bastante amplio, y si le muestro lo que escribo y me puntualiza algo para evitar que los superiores eclesiásticos se molesten, entonces le hago caso y procuro evitar esas diferencias con ellos.

Una quinta razón especial para esperar llegar a vivir la vejez sería Jesucristo. Yo tengo una vida diaria de intimidad con el Señor de noche y de día, como tengo ratos de insomnio infaliblemente me pongo a hablar con el Señor; durante el día converso con Él y le cuento mis estados de ánimo, mis cosas. Cada vez pido menos, en la oración de petición -fuera del Padre Nuestro, donde están las peticiones más importantes-, no me gusta andar pidiéndoles cosas para mí  sino para mis amigos, especialmente cuando están enfermos o con algunos problemas. Me agrada demasiado gusta mucho la oración que yo llamo de presencia, situarme ante el Señor para decirle gracias por todo, por la vida, acoger el amor de Dios. Mire, si la gente dijera esto sería feliz. Para mí este es el secreto no solo de la vejez sino para todo católico: que cultive mucho la oración de presencia, es decir, sentir a Dios presente y reconocer que me ama, que me quiere, que todo lo que yo soy y tengo Él me lo ha dado, que es Padre y que es tierno y cariñoso. Dios no anda castigando ni regañando ni imponiendo penas, no no no, Dios es misericordioso. Entonces la oración que lo mantiene a uno tranquilo es la oración de confianza en la voluntad de Dios. Hay dos salmos muy bonitos con dos frases que me llenan y repito mucho: el Salmo tercero, donde dice “Solo tú me haces vivir tranquilo”. Y otro dice: “Tú mantienes alta mi cabeza”. Hay mucha gente que cree que yo soy soberbio, no. Alguna vez encontré una frase en un autor maravilloso, Piet Van Breemen, en un libro que se llama "Él nos amó primero: “Ningún hombre que tenga verdadera fe es soberbio”. Maravilloso porque la fe lo hace a uno sencillo, humilde y útil, le hace reconocer que todo es nada. Yo soy antioqueño, soy echado para delante, eso sí, pero eso no es soberbia, el que dice soy soberbio es porque se fija en apariencia, yo aludo al mendigo, al zapatero, al mendigo de aquí de la calle, lo acojo, lo abrazo y le doy una meriendita o un almuerzo, ¿verdad? pero soberbio, creerme yo más que alguien, más que nadie. Entonces,  en mi vida de Fe, el Señor Jesucristo me mantiene contento, tranquillo y con la cabeza alta.

AM.org: Usted escribió: “Ni eutanasia ni distanasia”. ¿Podemos aspirar a morir  dignamente y cómo?   

P. LLANO: A ver, el que tiene fe sabe que no es dueño de la vida, uno recibe la vida para administrarla, pero no es dueño absoluto, dueño absoluto es el que puede disponer de ella para eliminarla. El que no tiene fe que es un ateo dirá que es dueño de su vida y no reconoce a Dios, allá él. Pero el que es creyente,  tiene que saber que no puede ni adelantar la muerte con la “eutanasia” ni prolongar el proceso de morir con algo que llaman “distanasia”, es decir, hacer difícil, imposible, el proceso de la muerte. Entre esos dos extremos existe la muerte llamémosla natural, lo que llaman “ortotanasia”, morir correctamente y cuando corresponde, y ahí uso yo la palabrita “muerte digna” que por cierto es una palabra de la cual abusan porque también los que practican la “eutanasia” dicen que es una muerte digna pero yo no lo creo así, pues es un suicidio asistido, y ellos lo llaman muerte digna. Muerte digna es ser respetuoso de la voluntad de Dios y acatar la muerte cuando llega,  porque es imitar lo que hizo Jesús en el Gólgota: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. Así le dijo Jesús al Padre cuando terminó su vida; ni adelantó ni prolongó, aceptó con gran fe, con gran obediencia a su Padre, la muerte. Esa debe ser la muerte del cristiano, ponerse en las manos de Dios y aceptar con tranquilidad el día y la hora en que Dios lo llame, y se presenta uno tranquilo ante el Señor con su conciencia en paz.

AM.org: Pero en el supuesto de que a alguien en estado vegetativo, en manos de comerciantes de la salud o de las mismas familias, por algún interés particular, decidan mantenerle con vida artificial, si bien clínica y médicamente se sabe que no va a subsistir, ¿no cabría la intervención de otra persona como para interrumpir dicha vida?

P. LLANO: No, no se oponen las dos cosas porque desde el punto de vista de la ética médica, tal como le acabo de explicar, no se acepta ni la eutanasia ni la distanasia. Lo que usted acabó de enunciar es la distanasia: mantener a una persona en estado ya terminal, cosa que a veces no se distingue porque hay dos puntos muy distintos: el que ya está muerto cerebralmente y le mantienen algo de vida orgánica. Eso es absurdo porque científicamente, médicamente ya está muerta esa persona y no hay razón para sostenerla; el problema serio es el paciente terminal que no ha muerto y que están prologándole meses o años esa vida que tiene. Tampoco apruebo yo eso. Siempre que me consultan como profesor de ética médica o de bioética, estos casos terminales, yo pregunto mucho: ¿cuál es la voluntad del paciente? ¿Cuántos años tiene? ¿Ya cumplió con su deber?, si se llenan esas respuestas positivamente hay que decir déjenlo morir. Y dejarlo morir no es quitarle el respirador, ni la alimentación artificial, eso hay que mantenerlo, pero fuera de esos dos soportes, ya lo demás hay que hacerlo, es decir, no suministrarle drogas, no tratarlo como si fuera un paciente con la esperanza de sacarlo adelante, no que es terminal. Por lo tanto, dejarlo morir sin hacer nada extraordinario para conservarle la vida.

AM.org: ¿Qué experiencia le llevó a escribir su artículo “Qué duro es morir”?

P. LLANO: Parecería contrario ese artículo con lo que llevo escribiendo sobre la reflexión y la alegría de ser viejo, pero no hay contradicción. Cuando escribí ese artículo yo estaba atravesando una época difícil, yo sentía como que me estaba acabando, que estaban terminando mis días. Me explico: Yo he sido muy admirador de un jesuita francés, que murió hace más de 60 años: Pierre Teilhard de Chardin. Él decía: “El dolor verdadero entró en el mundo con el ser humano, ser inteligente que se da cuenta de que está disminuyendo y que va a desaparecer”. Ese tomar conciencia de ir disminuyendo, decayendo, ir desapareciendo, es el dolor más fuerte que hay; no es el dolor físico, no es el sufrimiento que ha causado una enfermedad. No, para Teilhard de Chardin, y lo digo por experiencia, el sufrimiento mayor es ir muriendo, el proceso de terminar. Entonces escribí aquel artículo porque yo caía en la cuenta: qué duro es ir desapareciendo, qué duro es ver que se acaba la vida. Estoy hablando con el realismo de quien se siente morir, que siente que se le va la vida de las manos y que surgen los jóvenes, que avanzan los compañeros que hay mucho avance y uno en cambio va terminando. “Qué duro es morir”, ahí la palabra morir no es el último instante, eso es lo más suave que puede existir: el instante de morir. Duro es el proceso de morir cuando es un desapareciendo y muriendo; eso no es incompatible con la alegría de lo que escribí hace poco: “Soy viejo qué felicidad”. Es compatible porque aquí como que prevalece un estado de ánimo positivo y no estaba viviendo en ese momento la experiencia de decrecer, de ir muriendo. No, la alegría de verme rodeado de seres queridos, de escribir en el periódico [El Tiempo], todo eso es positivo y causa gran alegría, pero es compatible con lo otro, con ir desapareciendo, ir muriendo y experimentar que eso es muy duro. Y pregúntele usted a cualquier persona vieja que sienta y verá que la persona que ha trabajado, que ha figurado, que tiene influjo en la sociedad al ver que va decreciendo y desapareciendo, eso le produce el mayor sufrimiento que hay en el mundo.

AM.org: Usted escribió: “Rece usted para que yo acabe bien”, le pidió a Teilhard de Chardin a su amigo el padre Quince”, y ahí mismo usted escribió: “no se trata de terminar sino de terminar bien  sobre todo cuando se ha pretendido mostrar un camino a los demás”. En ese sentido ¿cuál es el camino que usted quiere mostrarles a los demás para que acaben bien,  desde la vejez?

P. LLANO: Hay una verdad muy cierta y es que uno no tiene garantizada la salvación, uno puede fallar en cualquier momento. Esa es una verdad que infunde un santo temor. Hay mucha gente que termina mal por infidelidad, por cobardía, por tentación o porque sus males son muy grandes o por dificultad. Yo ese artículo lo escribí con humildad y con mucha sinceridad. Temo fallarle al Señor, pido que el Señor me asista y me defiende para no ir a causar un daño.  ¿Qué tal uno a estas alturas causar daño? Cuando yo dije esa frase en un artículo, es por un compañero, que decía con toda razón. “la vida ya decidió por mí, no es hora de cambiar ni retirarme para que otras personas que creen en Jesucristo vayan ahora a defenderse y a amargarse”. Quiero serle fiel al Señor hasta el último momento y le pido me mantenga en su servicio con sencillez y sin ofenderlo. Esa es la esperanza que tengo.

AM.org: Padre Alfonso Llano, ¿cuál es la frase que quisiera que colocaran en su tumba?

P. LLANO: Mire, quiero aclararle algo: lo que llevan al cementerio son los restos de una persona, entonces yo diría: "Aquí descansan los restos de un hombre a quien la fe en Jesucristo lo hizo libre y feliz". AM.org. Héctor Tabares O.  Director asuntosmayores.org                                  
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