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Jorgina, la anciana wayuu transexual desterrada de su región

Escrito por Alejandro Álvarez En las2orillas.co. Publicado en Crónicas

Foto: las2orillas.co

   En un pueblo de machos como la Guajira la decisión de Jorge de convertirse a Jorgina hace más de 70 años le significó morir en vida. VIDEO

   Tenía cinco años cuando su papá le hizo saber lo que pensaba. Jorge no tenía la rudeza de los hombres de Uribia (La Guajira) y entre bromas pesadas se lo gritaba cuando se anegaba de aguardiente. Una madrugada, después de llegar zigzagueante y borracho a la casa, el hombre sacó la escopeta que tenía debajo de la cama, la cargó y se la puso en la frente a su hijo. Quería matarlo para borrar de un balazo la humillación de que le hubiera salido marica. Justo cuando iba a apretar el gatillo se arrepintió y lo dejó que siguiera creciendo con la esperanza de que las palizas lo enderezaran y lo volvieran un hombre.

   Pero nada de esto pasó y a los 25 años, ya siendo una mujer, los insultos y agravios la obligaron a abandonar su pueblo.

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La llegada del hippismo y otros sucesos de los años 60.

Escrito por Diana Uribe caracol.com.co. Publicado en Crónicas

Foto. salvajesenlatierra

La Historia del Mundo con Diana Uribe.La filósofa e historiadora colombiana, demuestra cada semana que la historia va más allá del relato de hechos. Entre el tejido político, económico, social y cultural, Diana Uribe interpreta lo que define a una nación como tal. Escuche AQUÍ  audio de Contracultura en Canadá en caracol.com

Lucía, la mujer de Pepe Mujica, tan grande como él Lucía y Pepe, Un par de viejos sencillos y felices en su chacra de siempre.

Escrito por las2orillas.co. Publicado en Crónicas

   Lea una historia de amor a prueba de guerrilla, tortura, una separación de 13 años de cárcel y mucha convicción.

  La imagen es tan bella que acaricia lo sublime. Dos viejos caminan despacio, sin prisa, hacia el centro de abastos de Rincón del Río, provincia de Montevideo. Lucía de 70 años conduce con su mano a su esposo Pepe que acaba de cumplir 80.

   Ella es quien elige el camino al andar. Llegan a hacer las compras de la semana donde nunca puede faltar la alfalfa, abono de flores y la hierba para el mate de los dos. La misma escena se ha repetido casi que sagradamente durante todos los sábados de los últimos 40 años que llevan de amores inmarcesibles.

   El rito, sin embargo, ha variado un poco por la gente que se les comienza a acercar cuando los advierten; la muchedumbre los saluda con abrazos, ¡vivas!, les piden fotos, autógrafos, pero jamás les hacen reclamos. Los aman. Una niña que ha llegado a la edad de la claridad, le dice a su mamá que esos dos viejitos hermosos los ha visto en televisión, a lo cual la madre se agacha y responde: —Claro, nana.

   Él es el Presidente Mujica y ella es Lucía, su primera dama. Todo en ellos ha sido particular, hasta su noviazgo. Se conocieron en la clandestinidad de la guerrilla tupamara del Uruguay, se vieron en un local sin dirección, hora y fecha, se enamoraron, pero no pasaron dos meses y la cárcel los separó por 13 años exactos.

   Él estuvo sin contacto con el exterior todo ese tiempo y ella desde otra cárcel, pagando la misma pena, no sabía sí él había sido asesinado como algunos de sus compañeros. No obstante, jamás dejaron de ser novios. Esto quiere decir que en realidad no llevan cuarenta años de amores, sino… medio siglo.

   Lucía Topolansky Saavedra creció bajo el seno de una familia acomodada del Uruguay. Su madre era descendiente de Cornelio Saavedra uno de los próceres de aquella patria chica del sur del continente. Pero Lucía no nació sola, a ella la acompañó desde el vientre, su hermana melliza María Elia, quien también caminó los mismo pasos de aquella revolución.

   Las vestían igual, les compraban las mismas muñecas, tomaron clases de piano y ballet con los mismos instructores, las enviaron al mismo colegio de monjas dominicas e incluso se inscribieron en la misma universidad donde dejaron de lado todos sus abolengos para formar parte de las filas de un movimiento que velaba por la igualdad. En aquellos años sesenta fueron las primeras en llevar el pelo largo y suelto. Se vestían de minifaldas que no mostraban más de lo debido. Además, no eran mujeres de cargar carteras pesadas con maquillaje -pues no gustaban de superficialidades-, en cambio llevaban morrales con tan solo el peso de los libros prohibidos por el régimen.

   Años más tarde Lucía contaría: “Nos gustaba andar ‘livianas de equipaje’, como el verso de Machado”. En 1967 juntas entraron de lleno a la militancia estudiantil en la Universidad de La República, allí conocerían el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T) y se enamorarían de la causa, tanto que dos años después Lucía no vaciló en dejar sus estudios de arquitectura para integrar una de las escuadras del grupo.

   Como era buena en manualidades su primera tarea fue falsificar documentación: cédulas, pasaportes, licencias de conducción, carnets de universidades, todo ello con tal de pasar los retenes donde empezaban a buscar a los ‘revoltosos’. La segunda fase fue aprender a manejar armamento: a Lucía aún le quedan vagos recuerdos de armar y desarmar escopetas y una que otra arma calibre 45.

   “Detrás de una 45 no importaba el género”, contaría años más tarde. Incluso, ya con el corazón puesto en la movida tupamara fue capaz de dejarse operar la nariz para cambiar algunos rasgos porque los militares tenían identificados a la mayoría de líderes guerrilleros. El mismo médico operó a más de 20 personas, dejó todas las narices igual, así que Lucía y María Elia siguieron siendo tan parecidas como las mandó la naturaleza.

   Con Pepe Mujica se vieron esporádicamente durante el par de meses que se cruzaron en el movimiento, solo estuvieron en una operación juntos, él era el jefe de aquel operativo. Ella ya no era Lucía sino Ana, pero dentro de Los Tupamaron la comenzaron a llamar más por un sobrenombre que decía mucho de su recio carácter, La Tronca.

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Jubilarse a los 65, inalcanzable para millones de latinoamericanos

Escrito por elpais.com. Publicado en Crónicas

Agustín Chávez, de 66 años, frente a una portería en México / SAÚL RUIZ. El País

   La realidad latinoamericana muestra que las pensiones son tan bajas que muy pocos afortunados pueden permitirse no trabajar después de los 65 años. Las bajas pensiones y el aumento de la expectativa de vida plantean un desafío para los países de la región.

   Es un caluroso lunes de verano en Buenos Aires. Julio sube a su taxi a las 6 de la mañana en busca de los primeros clientes del día. Tiene por delante una dura jornada en una ciudad desierta por el éxodo vacacional.

   A sus 68 años recibe una pensión del estado, pero la anhelada opción de retirarse del mercado laboral sigue estando lejos. Al contrario, debe trabajar de cinco a seis horas diarias para que le alcance para vivir.

   ¨Durante mi vida laboral hice pocas contribuciones para la pensión. Por eso tengo que trabajar, para mantenerme¨, dice al volante.

   Su caso no es una excepción en la América Latina, donde a pesar de los significativos avances en los sistemas de pensiones durante la última década, la mayoría de adultos mayores deben seguir trabajando pasada la edad media de retiro.

   ¨Depende mucho de cuánto ahorraron. Si antes vivías hasta los 70 y te jubilabas a los 58, tenías 12 años de jubilación. Hoy en día la esperanza de vida es más alta, y si vives hasta los 80 necesitas trabajar más¨, explica Michele Gragnolati, experto en desarrollo humano del Banco Mundial.

   La realidad latinoamericana muestra que las pensiones son tan bajas que muy pocos afortunados pueden permitirse no trabajar después de los 65 años. Esta es la pensión que reciben los jubilados en algunos países:            

   Argentina: mínima de 3.821 pesos argentinos (442 USD)

   México: mínima de aproximadamente 1.600 pesos mexicanos (110 USD)

   Brasil: mínima de 772 reales (300 USD)

   Colombia: mínima de 644.350 pesos colombianos (270 USD)

   Perú: mínima de 415 nuevos soles (136 USD)

   A pesar de las bajas retribuciones, América Latina ha logrado ofrecer cobertura a más de la mitad de sus adultos mayores –unos 30 millones de personas. Y lo ha logrado a través de tres estrategias diferentes: dando beneficios a todos los adultos mayores (en Bolivia y Trinidad y Tobago); incluyendo a los excluidos (en Argentina, Brasil, Chile, Panamá y Uruguay); y focalizándose en los más vulnerables (en Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Paraguay y Perú).

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Familia que hace política unida, ´come´ unida. Los contratos de la Corporación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia se multiplicaron en el gobierno Santos.

Escrito por Las2Orillas.CO. Publicado en Crónicas

 

  Su directora Maruja Pachón (en la fotografía) firmó 7 contratos por $114 mil millones a través del DPS y la Unidad de Víctimas.

   Las2Orillas.CO intentó inútilmente obtener respuestas de los directivos de la Escuela para la democracia y en particular con su directora Maruja Pachón de Villamizar.

   Después del asesinato de Luis Carlos Galán en agosto de 1989, la familia Galán - Pachón se propuso que su nombre y su legado no fueran olvidados. Su esposa Gloria Pachón y sus hijos Juan Manuel, Carlos Fernando y Claudio viajaron a Francia donde ella fue nombrada por el presidente César Gaviria embajadora ante la UNESCO.

   Allí concluyeron sus estudios, mientras en Colombia se había creado y se fortalecía el Instituto Para la Democracia Luis Carlos Galán con el apoyo del gobierno Gaviria, en quien han tenido un incondicional aliado; fue el joven Juan Manuel quien en las honras fúnebres de su padre le entregó las banderas de Luis Carlos Galán, momento en el cual nació la candidatura de Gaviria que lo llevó a la presidencia en 1990.

   La huella del asesinato de Galán con la arremetida del narcotráfico acompañó los cuatro años del gobierno Gaviria y siguió siendo una amenaza para los Galán Pachón así como para sus allegados y otros líderes políticos que enfrentaron frontalmente a la mafia.

   En noviembre de 1990 cuando Maruja Pachón, hermana de Gloria, se desempeñaba como directora de Focine, fue secuestrada por orden de los extraditables liderados por Pablo Escobar. Fue liberada siete meses después y en 1993 fue nombrada Ministra de Educación por el presidente Gaviria.

   Alberto Villamizar, su esposo, antiguo compañero de lucha del inmolado líder liberal, coordinaba la campaña de Ernesto Samper a la Presidencia, quien una vez electo, lo nombró embajador en Holanda a donde viajó con su familia.

   Una vez concluidos los estudios de sus hijos, Gloria Pachón de Galán regresó a Colombia. Dos de los tres hermanos Galán Pachón, Juan Manuel y Carlos Fernando mostraron su vocación política aunque el segundo empezó su carrera profesional como editor político en El Tiempo, pronto tomaría el camino de la política.

   Ambos se sometieron exitosamente al escrutinio electoral en las pasadas elecciones y en este momento son senadores de la República, mientras que Claudio, el tercero, se inclinó por el sector privado después de trabajar en la Gobernación de Cundinamarca de la mano del exgobernador Andrés Gonzalez.

   El primo hermano de los Galán, Andrés Villamizar Pachón, también escogió el camino de la vida pública, como Carlos Fernando forma parte de Cambio Radical y es el director de la Unidad de Protección desde su creación en el año 2011.

   Las dos hermanas, Gloria y Maruja Pachón tomaron las riendas del Instituto para la democracia con el vigor necesario para hacerlo despegar. El Instituto operó en una vieja casona en la zona de Teusaquillo hasta que en el 2003 decidieron cambiarle el nombre a Corporación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia y funcionan en dos sedes en el barrio La Candelaria en Bogotá.

   Maruja Pachón de Villamizar fue nombrada directora y representante legal de la nueva institución, una fundación de carácter mixto, sin ánimo de lucro y que desde un comienzo se focalizó en la capacitación de jóvenes en valores democráticos y con miras a preservar el legado del inmolado líder liberal.

   La fundación ha dictado talleres de capacitación desde sus inicios, un ejercicio que ha repetido por todo el país y que se multiplicó de manera significativa en el gobierno de Juan Manuel Santos.

   El efecto político de Carlos Fernando y Juan Manuel liderando Cambio Radical y el Partido Liberal, partidos claves de la coalición de gobierno y su presencia en el Congreso y en la escena política nacional ha tenido eco en la suerte de la fundación que atraviesa por su mejor momento en términos de volumen de contratos adjudicados por el gobierno.

   Como representante legal de la Escuela Galán para la democracia, Maruja Pachón ha firmado entre el año 2012 y 2014 siete contratos que suman $114 mil millones de pesos para desarrollar diferentes actividades de capacitación con el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social –DPS-, según información en el registro único empresarial RUE

   La mayoría de los contratos se han entregado de forma directa, sin mediar licitación alguna y uno de ellos estaba incluido en el paquete de denuncias que presentó la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia en el debate contra el gobierno Santos por el derroche presupuestal de publicidad en la campaña política.

   Las2Orillas.CO intentó inútilmente obtener respuestas de los directivos de la Escuela para la democracia y en particular con su directora Maruja Pachón de Villamizar.

  Los contratos:

  El primer contrato que figura en los registros oficiales se firmó el 22 de octubre de 2012 con el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social por valor de veinte ocho mil ochocientos ochenta y nueve millones doscientos cuarenta y cuatro mil pesos. ($28.889.244.000)  CONTINÚE LEYENDO MÁS AQUÍ en las2orillas.co

   “¿Cómo enriquecer a una familia?”

A propósito, también relacionado con este tema, la exministra Cecilia López Montaño escribió en las2orillas.co el artículo “¿Cómo enriquecer a una familia?” sobre las formas como se pueden llegar a enriquecer las familias en Colombia: “Una primera forma de amasar fortunas es la de fundar una universidad privada, como es el caso de la San Martin, y convertirla en negocio familiar…  Una segunda forma de enriquecer una familia es tener palancas con el alto gobierno y conseguir, a dedo, unas cifras alarmantes de recursos por medio de contratos”. Este artículo puede leer completo AQUÍ, también en las2orillas.co

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